A los 16 años se trasladó a Lima, donde continuó su labor social desde el convento de María Inmaculada, siempre con el mismo propósito: recuperar lo que otros desechaban para convertirlo en sustento y esperanza. Luego de dejar la vida religiosa, se estableció en Villa María del Triunfo, donde comenzó una nueva etapa como lideresa barrial. Allí, su comunidad no tardó en reconocer su fuerza organizativa y capacidad de convocatoria.
Durante la pandemia, Leoniza tomó una decisión que cambiaría su entorno: fundó la primera olla común del distrito. Con apoyo de vecinas, salía a los mercados a recuperar alimentos y cocinaba para más de 200 personas diariamente. Su ejemplo inspiró la creación de múltiples ollas comunes en la zona, convirtiéndola en vocera natural de este movimiento. Hoy, Leoniza continúa liderando con firmeza, articulando esfuerzos para reducir el desperdicio de alimentos y garantizar una mejor nutrición para las familias que más lo necesitan.

